Misterios de Pasión
Tomar el cáliz, el cáliz de tus manos,
adentrarme hasta el fondo, hasta el vestigio último
del tormento, no para combatirlo,
no para decir qué desesperación
es la más soportable. Pues me abandono en ti
pues de mí me extravio, y es mi alma
fluvial herida, vino, cayendo entre tus labios,
y en un beso se entrega hasta la muerte.
-Ana Rossetti-

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