Sentinela de Sal

(Vontade de ser barco ou de cantar.)

terça-feira, 5 de fevereiro de 2008

Diálogos del aprendizaje...

Hoy no tenemos nombre para llamarnos,
para resucirtarnos un día más tras los portales
que la noche ha cerrado, hoy más que nunca,
a la hora triste de no saber un nombre.

La piel nos duele.
Tú has sabdo algún día cómo duele esta piel.
Cómo taladra nuestra piel,
y cae vertiginosamente una gota de llanto
al precipicio duro de las manos.
Tú has conocido el escozor sincero de las manos,
la vida que ha salido a borbotones por un ojo que es tuyo,

que es tu evidencia absurda de las cosas.
Porque la piel nos duele tanto y somos
la misma mano hundida en el costado,
por eso, acércate a mi herida. Pasa.
Porque es tu misma herida y en tu carne arderá
en busca de mayor consuelo.

Tú, que has vuelto a la calle
sabiendo que la muerte no interrumpe nada,
queriendo ser un tránsito sin nombre.
Tú, que al sentarte en esa silla has dicho algo,
o algo te ha dicho a ti.
Ay tú, que hablas
solo, ciego y a tientas con tu herida,
con esa herida nuestra;
que te dispones al mutismo,
y ya no necesitas nombre
para ninguna cosa. Tú, que puedes
recoger con tus manos
esta piel que nos duele, aprisa, pasa.

-A. M. González-

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